La incertidumbre desborda la mente y la razón frente a una alta dosis de desconocimiento. Viene ocasionada por cambios bruscos e inesperados en la vida personal, profesional y social. En este estado se despliegan nuevas preguntas que ayer no estaban y que hoy no tienen respuesta. Las emociones que conlleva van desde la preocupación al miedo, inseguridad, angustia, incluso shock psicológico ante la imposibilidad de diseñar un nuevo plan adaptativo y necesario para cada situación incierta. Tiene sentido sentirse vulnerable puesto que nuestras seguridades asociadas a lo conocido desaparecen.

¿ Cómo responder de manera sabia ante la incertidumbre?

El sabio no tiene ideas preconcedidas, ni creencias, tampoco actúa por impulsos ni bajo la presión de las emociones, la emergencia o la ganancia personal. El sabio sempre ofrece un conocimiento con un punto de vista diferente que arroja luz y claridad a cualquier conflicto. Está conectado a su intuición a la vez que a la realidad y sólo cambiando el foco reordena el caos. Para ser más sabios hay que cultivar la paciencia y el silencio interior. Soltar lo aprendido liberando la mente de prejuicios porque siempre hay otro punto de vista, otra realidad alternativa que aún no conocemos y a la que acceder con fluidez. El sabio tiene la humildad de reconocer que no lo sabe todo pero que puede alcanzar las respuestas en cada momento y situación. No espera lo mejor ni niega lo peor, sólo toma decisiones convenientes, éticas y desapegadas. Sobre todo el sabio no juzga, la humildad lo protege de los juicios y del conflicto por tener razón.

¿Qué puedo hacer para ser más sabio y responder mejor ante la incertidumbre?

  • Cultivar la paciencia
  • Silenciar la mente
  • Conocer la situación
  • Estar abierto a otros puntos de vista
  • Flexibilizar el posicionamiento para ser resiliente
  • Ser buen amigo de uno mismo
  • Ser auténtico, reflexionar sinceramente y actuar con sencillez
  • Resistir es una opción pero no la única

El sabio después de todo está más conectado a la relatividad que a lo absoluto. Por eso la palabra de un sabio no es la última palabra pero sin duda su influencia es capaz de resolver el conflicto de cada situación. Si buscase un consultor para que me ayudara en los asuntos profesionales o personales, antes buscaría a un sabio que a un experto. La sabiduría es independiente de la técnica y de las habilidades concretas, aunque pueda dominarlas. La sabiduría ofrece una visión desapegada y amplia de cualquier problema humano. Con su don tiene respuestas para las personas de cualquier rango o nivel. Seamos sabios ante la incertidumbre, los retos de hoy nos piden otro nivel de conciencia.