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Trastornos de la Alimentación

Los problemas de alimentación que trato en la consulta son aquellos que no están diagnosticados como severos. Normalmente se trata de alimentación compulsiva, por ansiedad, o por la mentalidad dietética que se ha arraigado, a fuerza de repetir y de insistir sobre dietas para adelgazar o para gozar de buena salud.

Alimentarse en un acto natural e incluso podemos decir que cultural que está muy relacionado con la supervivencia y con el placer y el disfrute. Cuando se autoimpone una dieta exigente, restrictiva o contraria a complacer el paladar y satisfacer el hambre, la mente se rebela y empieza a sabotear los buenos propósitos con los que se empiezan las dietas.

Cuando se empieza este proceso, pensar en los alimentos prohibidos se convierte en una obsesión y comer a escondidas, atracarse o ayunar para compensar son las primeras señales de que algo empieza a andar mal en el enfoque que le estás dando a tu forma de alimentarte.

El curso natural de la alimentación es la de comer cuando se tiene hambre siendo la satisfacción de esta necesidad un gran placer. En cambio para muchas personas que acuden a las dietas de manera persistente o al menos piensan que deberian hacerlo, se confunde la percepción del hambre
y el sentido del gusto. Cada comida es un análisis de calorías y una valoración de si estoy comiendo lo que debo, lo que me gusta, lo que necesito o lo que menos engorda. Poniendo fin al disfrute y a la naturalidad.

Soluciones y tratamientos

Lo primero de todo es preparar a la paciente para tomar conciencia que la propia dieta es la que está produciendo el transtorno e incluso es la razón por la que se alimenta inadecuada y compulsivamente.
No es sencillo porque en su mente está muy arraigada la idea de que debe comer adecuadamente, para ello suelo explicar la metáfora del agua que de tanto contenerse acaba inundándolo todo, abstinencia y atracón.

El diario dietético es muy útil, puesto que sólo por el hecho de anotar lo que se toma en cada comida produce un efecto regulador y normalizador.
La mayoría de pacientes acaban la terapia con éxito acabando definitivamente con la ” torturas de las dietas y de la mentalidad dietética punitiva”.

Como dijo Oscar Wilde: ” la mejor manera de vencer las tentaciones es sucumbiendo en ellas”.