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Qué es la depresión

Las malas noticias son que según la OMS 350 millones de personas en el mundo la padecen y que en 20 será la enfermedad que afecte mayoritariamente a la población, por encima del cáncer y transtornos cardiovasculares.
Las buenas noticias son que tenemos soluciones para los síntomas depresivos.

¿Cómo puedo saber si tengo depresión?

A nivel físico se puede manifestar con intenso cansancio, muchas veces se confunde con la fatiga crónica, y con dolores de cabeza, de espalda y muscular.
La tristeza, impotencia y ganas de llorar persisten por un tiempo prolongado. También la falta de sentido, de rumbo y desmotivación por todo en general que unido a un fuerte sentimiento de decepción de ti mismo, de los demás, del mundo e incluso de Dios, que conlleva a la renuncia parcial o total de toda acción, pensamiento o emoción positiva, para salir del pozo oscuro.

Alexander Lowen en su libro sobre la depresión describe muy bien este estado del cuerpo y de la mente. Sin vitalidad en el cuerpo, brillo en los ojos, ni color en la piel. Es como si el espíritu que anima la vida de los seres se hubiera ausentado del cuerpo. Los ojos se perciben vacíos y la mirada ausente.

Después de tantos años de observar como los estados depresivos se apoderan de las personas que se ven sin proyectos ni ilusiones, decepcionados porque nada es como creyeron y porque sus esfuerzos por conseguir sus metas han sido infructuosos o bien desilusionados porque alcanzadas éstas, no se sienten tan plenos como creían. Me inclino por afirmar que es un estado del Alma y del cuerpo, y digo esto porque la fuerza de la fe y de la confianza en uno mismo o en algo, desaparecen.
Como se dice en TBE el deprimido es el iluso desilusionado. Esta me parece una descripción patética pero en realidad también define la ilusión del idealista soñador que no ve cómo ni cuándo realizar sus sueños y que se ha perdido en los intentos o en la nada de su vacío interior.

Soluciones y tratamientos de la depresión

El tratamiento para la depresión es un poco más largo, porque renovar la fe y la confianza en un paciente abatido por el peso de la “existencia” requiere renovar el mapa mental construido con las experiencias negativas que demuestran tener razón por pensar y actuar con pesimismo.

Desde la primera sesión el enfoque con el sistema mental depresivo del paciente es el de acompañarle es un creencias negativas sin confrontarlas ni mucho menos animarle, sin duda tiene razones para vivir así, y las creencias son las construcciones mentales más resistentes al cambio.

Puesto que el malestar en el cuerpo es muy evidente es de gran ayuda realizar ejercicios energéticos y de respiración abdominal para aliviar los dolores corporales.

Por ejemplo:
“Una mujer de mediana edad acude a mi consulta porque se siente agotada y triste, sus hijos se independizaron y no tiene ningún proyecto personal por el que trabajar todos los días. Se refugia en la comida y se siente normalmente bastante aletargada. Se juzga duramente por sentir esta impotencia y las creencias sobre sí misma son muy negativas.

Después de escuchar atentamente le pedí que para la siguiente sesión tratara de recordar y tomar nota de todas las situaciones en las que se sentía satisfecha de sí misma y útil tanto en el pasado que ahora miraba con nostalgia como en el presente.

También fuimos activando la vitalidad corporal con ejercicios de respiración y movimientos corporales que relajaban y tonificaban los músculos contraidos.
Este trabajo se realiza en cada sesión hasta que se consigue percibir el cuerpo con vitalidad y dirigir la mente a prestar más atención a las experiencias que proporcionan bienestar.

En 12 sesiones mejoró en un 70% todos sus síntomas y de forma espontánea se fue implicando en nuevos proyectos que mantenian su atención positiva. “