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Qué es la ansiedad

La ansiedad es un conjunto de sintomas físicos ( taquicardía, palpitaciones, sudoración, mareos, falta de aire, dolor en el pecho, insomnio ) y psicológicos (inquietud, nerviosismo, miedo de perder el control, sensación de amenaza o peligro ganas de huir o atacar, inseguridad, dificultad para tomar decisiones y conductas de aislamiento social o excesiva verborrea ) que afecta al 20 % de la población.

No tienes que desarrollar todos los síntomas para valorar que estás sufriendo un estado de ansiedad. Es bastante habitual que todas las personas hayan sufrido en algún momento de su vida, con mayor o menor intensidad alguno o varios de estos síntomas. Por ejemplo, antes de examinarte, en una entrevista de trabajo, o ante un cambio brusco de vida que no tenias planificado ( perder el trabajo, ruptura en la pareja, una enfermedad, pérdida de algún ser querido).

En realidad el estilo de vida que llevamos predispone a vivir bajo estos síntomas. Son muchos estímulos de poseer, conquistar, y perseguir metas. Una vida cargada de expectativas incumplidas y objetivos que no acabas de alcanzar. Todo esto ocurre porque se educa para vivir hacia el exterior, con la zanahoria delante para que no te pares, ni viviendo siempre acelerado, insatisfecho y disperso.
Es una “locura existencial” fruto de la presión para obtener logros y basada en la inaceptación de “uno mismo” así como de la propia realidad.

Pero tengo buenas noticias: “hay solución”.

Soluciones para la ansiedad

Lo más importante es identificar todos los síntomas y evaluar con qué intensidad te afectan. Después acordamos con el paciente el objetivo y la percepción de la recuperación del estado de normalidad que considera aceptable.

Desde la primera sesión empieza la mejoría, pero no considero la recuperación hasta que no se valora en un 80% el alivio de los síntomas. Normalmente tardamos entre unas 8 a 12 sesiones.
Las técnicas utilizadas en el proceso las elegimos de mutuo acuerdo, aunque normalmente utilizo las terapias psicológicas a la par que las energéticas.
Es decir, en las sesiones hacemos ejercicios de respiración sabia y abdominal, y un plan de ejercicios para reeducar la conducta, a nivel relacional y de la propia percepción del problema.

Por ejemplo:
“Una paciente vino a visitarme porque sufría insomnio, falta de apetito, y estados de alerta extremos por miedo a que su pareja de la que estaba muy enamorada le abandonara. En la primera sesión se dio cuenta que este comportamiento sólo hacía que preocupar a su pareja y donde ella verbalizó que de continuar así, con sus miedos, éstos se harían realidad, sus profecías autocumplidas. ”

Para la siguiente sesión le sugerí que llevara sus miedos, y por escrito, a la máxima expresión, o lo que es lo mismo que les diera la cara. Además estuvimos trabajando con la respiración abdominal , hasta que recuperara la energía vital perdida por esta situación.

En la siguiente sesión, 15 días después, volvió con más claridad, y manifestó haber recuperado la seguridad en si misma, además de volver a disfrutar de su pareja con tranquilidad y confianza.
Volvió un par de veces más hasta que se valoró la solución total de este problema.